Por qué los niños se marean en el coche y cómo evitarlo

Por qué los niños se marean en el coche y cómo evitarlo

Pocos niños se libran de los temidos mareos en el coche cuando salimos de vacaciones. Casi todos los adultos recordamos haberlos vivido y cuando les toca a nuestros hijos… Sufrimos por lo mal que lo pasan y por el estado en que nos pueden dejar la tapicería.

"Se denomina Cinetosis o mareo por movimiento y tiene una explicación muy sencilla: los seres humanos no estamos diseñados para ir en coche a toda velocidad o para los vaivenes sinuosos de las ferias."

Por eso, cuando nos montamos en el coche se produce un conflicto entre lo que vemos y sentimos y lo que verdaderamente está pasando. De hecho, son nuestros sentidos los que mandan señales diferentes al cerebro que lo confunden y se produce el mareo.

Engañamos a los sentidos y nos traicionan.

Imagínate que estás leyendo en el coche. Tus ojos están fijos en el papel o en la pantalla. La señal que tus ojos envían a tu cerebro es de que estás quieto.

Del mismo modo, la señas que envían tus piernas y tus pies son de estabilidad, de estar parado. Sin embargo la señal que llega de tu oído interno, que se basa en un liquido que está movimiento con la oscilación del coche, es de que estás en movimiento.

Esto produce una mezcla de señales contradictorias que confunden al cerebro, le hacen colapsar y el cuerpo se marea.

¿Quién se marea más?

Como habrás vivido en tus propias carnes, los niños son los que más se marean. Aunque algunos adultos también lo hacen. Pero no les sucede ni a todos los niños ni a todas las edades.

Hasta los 3 años los sistemas del niño son aún inmaduros y no se suelen marear. Y después de los 12 años también es mucho menos frecuente que lo hagan. Normalmente esto sucede porque el cuerpo se acostumbra a viajar, a las sensaciones que produce y al incongruencia de los mensajes que envían los sentidos. Es decir, el cuerpo aprende a interpretar esas señales y se acostumbra.

imagen coche

¿Cómo saber si un niño se está mareando?

Hay tres elementos fundamentales; el silencio, el color y el sudor.

  1. El silencio. Normalmente los niños hablan en el coche. Algunos incluso no callan: preguntan 100 veces “cuándo llegamos”, te avisan de que tienen hambre, que se hacen pis… Un silencio absoluto es un indicador muy bueno de que algo sucede y que el mareo puede estar apareciendo.
  1. El color. El cambio de color de su cara que suele pasar de un pálido, a un amarillo e incluso un verdoso, significa que las cosas ya van mal. Además, esta fase suele ser la de no retorno. Si han llegado aquí lo mejor es parar lo antes posible.
  1. El sudor. Síntoma inequívoco del mareo. Si su frente empieza a relucir, si una gotita desciende por si sien camino del mentón… El mareo se ha producido y puede que ya no lleguemos ni al siguiente restop.
¿Cómo prevenirlo?

Hay diversos factores que debemos tratar de evitar si no queremos marearnos o que lo hagan nuestros hijos.

  1. No salir de viaje después de comer y mucho menos hacer comidas copiosas. El alcohol es otro mal compañero de viaje. Obvio que a los niños no se les da alcohol, pero los adultos también podemos marearnos y el beber ayuda a hacerlo.
  1. Ojo con las tabletas, los teléfonos… Es justo lo que hemos comentado en el ejemplo del principio. Los sentidos empezarán a decirles cosas contradictorias y se marearán.
  1. La posición. Tener una visión amplia de lo que sucede ayuda al cerebro a ubicarse y entender mejor las señales. Por lo tanto un lugar en el que se ve más ayuda a los sentidos a ser conscientes de la situación. Los niños no pueden ir de copilotos pero sí en el asiento central del coche donde verán mejor el movimiento, y en autobuses o barcos cuanto más cerca de la zona centro, o centro un poco adelantada, son donde las oscilaciones son menores.
  1. La ventilación. Es bueno abrir las ventanas y respirar aire fresco.
  1. Las paradas. Es importante pararse a menudo para que los niños se hidraten se refresquen, estiren las piernas y se relajen un poco.
  1. Conducción tranquila. Conducir despacio, sin acelerones ni frenazos, ni pasos por curva a alta velocidad ayuda a que el cuerpo vaya más relajado y reciba menos señales y menos variadas de nuestros sentidos.
  1. Viajar en las horas de sueño. Un niño dormido no se marea, así que si se puede viajar en los momentos en los que están cansados y se duermen contribuirá a un viaje más relajado.

Imagen interior coche

¿Y las pastillas para el mareo?

En Farmacia Parque Rioja tenemos diferentes tipos de pastillas anti mareos pero que no pueden ser tomadas por niños menores de 2 años. Así que si vas a comprar pastillas antes del viaje, lo mejor es que antes de comprar nos preguntes para que te indiquemos cuáles son las más óptimas para tus hijos.

Así que después de esto solo podemos decirte, despacio en la carretera y ¡buen viaje!